viernes, 31 de enero de 2014

Los espero en el Paraíso (Don Bosco)



El 31 de enero de 1888 Don Bosco expiraba, a la edad de 72 años. Una de sus recomendaciones fue ésta: “Decid a los jóvenes que los espero en el Paraíso...y a todos nosotros, si verdaderamente somos fieles a las enseñanzas de Cristo tendremos la dicha encontrarnos un día con don Bosco en el paraíso

domingo, 26 de enero de 2014

Una oración especial por la paz y fraternidad entre los pueblos.

Lima, ene. 24 (ANDINA). Las conferencias episcopales de Perú y Chile pidieron hoy que el próximo fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre el diferendo marítimo sea una gran oportunidad para fortalecer la convivencia fraterna y profundizar las relaciones de cooperación entre ambos países.
ANDINA/Melina Mejía
ANDINA/Melina Mejía

"Con una mirada esperanzadora hagamos de este momento una gran oportunidad", señala el pronunciamiento. 

Al destacar las declaraciones de las autoridades y los distintos sectores de cada país, respecto a la próxima sentencia del citado tribunal, expresaron su confianza en que "se mantenga un clima de respeto y serenidad". 

"Esperamos que la determinación  de la Corte Internacional de Justicia de la Haya sea asumida por ambas partes. Confiamos en que la convivencia fraterna, tarea de todos y de siempre, se vea fortalecida y consolidada entre nuestros dos países", señala el documento.

El lunes 27, la corte de La Haya emitirá su veredicto sobre el diferendo en el que Perú pide que se defina el límite marítimo y Chile alega que el tema ya fue zanjado por los acuerdos pesqueros de 1952 y 1954.

Los obispos peruanos y chilenos abogaron también por avanzar hacia una decidida integración y recordaron la declaración conjunta emitida en julio pasado, en la que destacaron que las relaciones "solo podrán seguir ampliándose y mejorando en la realización de nuestra identidad común”.

Resaltaron los innumerables aspectos que unen y seguirán uniendo a ambos pueblos a lo largo de la historia, y señalaron que eso está más allá de las delimitaciones territoriales y la jurisdicción de los Estados.

Por último, invitaron a las comunidades católicas de ambas naciones a elevar una oración especial por la paz y fraternidad entre los pueblos. 

(FIN) GCO/GCO
GRM

CICLO A – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO III

Este domingo el Señor nos enseña a dar en nuestro interior un nuevo paso de madurez cristiana: ¡seguirle en serio! ¿Quiénes somos respecto a Él y en relación a nuestros hermanos?
La vida no se detiene, los avatares políticos siguen los rumbos que los hombres les imprimen y los derroteros que ellos emprenden con sus decisiones: Juan es arrestado y Jesús se retira de su ejercicio preliminar y empieza un camino nuevo. Se va a la orilla del lago y comienza a proclamar una verdad hasta ahora no dicha: ¡El Reino de Dios está cerca! ¿Qué quiere decir? Los hechos aclaran un poco, las palabras son contundentes: ¡¡¡Conviértanse!!! No hay tiempo que perder. ¡Ya el bautista lo había anticipado! Pero Jesús no se detiene en un lugar, es itinerante, va de pueblo en pueblo, cura, libera, habla claro y seguro, con autoridad, atrae, pero no se deja atrapar por nada. Llama y no espera a que nos decidamos, Él sigue adelante, te toca a ti decidir ya, no desprecia ninguna oportunidad, pero no retrasa su paso: ¡solo se debe a una persona y es a ella a la que hace constantemente referencia: su Padre, el que lo envió! Así es Luz para todo el mundo.
“¡Vengan, los haré pescadores de hombres!” La invitación es precisa y deberemos aprender, como lo hicieron los primeros. Solo se aprende siguiendo al Maestro: ¡no hay otro modo, sólo Él es Él!
Dios también nos llama a cada uno de nosotros a través de su Hijo Jesucristo. María es nuestra Madre auxiliadora y Maestra como lo fue para nuestro padre, Don Bosco. Nos toca ser discípulos y dóciles oyentes del Maestro como la Maestra. Don Bosco nos enseña ¡Su fiesta nos anime!
Unidos en oración con María, nuestra Madre y don Bosco, nuestro padre y patrono:


P. José Mª Domènech SDB 

Cristo, Luz de Vida Nueva, viene a nosotros y nos llama a vivir en Él y compartirlo; eso pide conversión: ser solo de Él, sin otros intereses que los suyos.
Is. 8, 23b-9, 3:               En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y... de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar..., el distrito de los paganos. El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz... Tú has multiplicado la alegría..., ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha... Porque el yugo que pesaba sobre él... lo has destrozado como el día de Madián.
Salmo 261.4.13-14:            El Señor es mi luz y mi salvación
1Cor. 1, 10-14.16-17:  En nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: no haya divisiones entre Uds. y vivan en perfecta armonía, teniendo una misma manera de pensar y sentir... Me refiero a que cada uno afirma: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo» ¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por Uds.? ¿O será que Uds. fueron bautizados en el nombre de Pablo?... Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la Cruz de Cristo no pierda su eficacia.
Mt. 4, 12-23:                 Cuando Jesús se enteró de que Juan Bautista había sido arrestado, se retiró de Galilea. Y... se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:... A partir de ese momento Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse por que el Reino de los Cielos está cerca.» Mientras caminaba a orillas del Mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a... Andrés, que echaban las redes al mar, porque eran pescadores. ...les dijo: «Síganme, yo los haré pescadores de hombres.» Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago,..., y a... Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente ellos dejaron la barca y su padre, y lo siguieron. Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas..., proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias de la gente.
¿En qué tinieblas nos encontramos, qué tinieblas nos amenazan? Por un lado, nuestro mundo está sumamente desconcertado; muchos ‘ídolos’ nos rodean: el ‘ansia’, de cosas, de poder –pequeño o grande–, de placer, de prestigio, satisfacciones que no acabamos de dejar. Por otro, la crisis de identidad y de misión que muchos creyentes vivimos: ¿Qué somos en medio de tantas religiones? ¿Qué tenemos que hacer en esta sociedad? ¿Vale la pena arriesgar la propia tranquilidad por mantenerse fiel a una Fe que pide vida de testimonio público y claro, cuando casi ni nuestros hijos la valoran y menos gran parte de nuestros amigos?
¡El pueblo que camina en tinieblas ha visto una gran luz! ¿El Señor es mi Luz y mi Salvación?
¡Es la vida concreta la que debe hablar claro y alto, no tanto las palabras, que se las lleva el viento! Nuestras Comunidades y nuestras familias, ¿viven en la Luz de Cristo y como reflejo de ella? ¿Al menos lo hacemos nosotros en ellas?
No olvidemos que nuestro mundo lo formamos nosotros; no es una realidad que ‘sufrimos’. ¿Qué marca dejamos en él? Cristo Jesús nos ha llamadotambién a nosotros– para que seamos pescadores de hombres.
En nuestros ambientes, ¿“armamos lío” –como dice el Papa– siendo coherentes a nuestra Fe? ¿Se nota que somos cristianos? O somos “normales”: somos como todos, hablamos como todos, pensamos como todos, sentimos como todos, tenemos los mismos intereses y criterios, es decir, no ‘incomodamos’ a nadie.

La Luz, Cristo, rasga también hoy las tinieblas, nos saca de la esclavitud, como en otro tiempo a Israel.

Con el destierro, los paganos tomaron las tierras de Israel, sobre todo las del norte y no salieron más.
Los israelitas, al volver, aprendieron a convivir con ellos y ‘se adaptaron’: allí empezó Jesús a predicar.

Es la Comunidad cristiana es la que testifica, con su actitudes, que Cristo la va transformando a fondo.

La Comunidad de Corinto da mal testimonio: busca prestigio; ¡eso no cristiano: separa, divide, mata!
Dios no se cansa y confía en todos, pero no suple nuestra responsabilidad. Por eso Pablo debe hablar.
La verdad afrontada desde la Palabra y la oración les ayudará a dejar que Cristo sea el único centro.

Jesús nos pide, personalmente, llamar a todos al Reino, desde los más necesitados –nadie excluido–.

La predicación de Jesús comienza en la peor zona de Israel; no desea que nadie pierda la posibilidad.
El Reino –Él– está cerca: ¡Conviértanse! ¡Nos toca a todos centrarnos en Él: dejar lo que nos separe!
Llamados por Él, para anunciar con Él. Es nuestra misión como bautizados, como los apóstoles.
Pidamos a María fiarnos de la gran confianza de Dios en nosotros: es su obra, ¡dejémosle en libertad!

jueves, 23 de enero de 2014

San Francisco de Sales fue un santo y obispo de Ginebra. Tiene el título de Doctor de la Iglesia, es titular y patrono de la Familia Salesiana y también patrono de los escritores y periodistas. Su fiesta se celebra  el 24 de Enero.

domingo, 19 de enero de 2014

Paz y bien para nuestros países hermanos de Perú y Chile


Monseñor José Espinoza M. SDB, nuevo Obispo de Loja


CICLO A – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO II ( P. José María Doménech SDB)

CICLO A – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO II
La Misión de Jesús es universal, por eso crea una Comunidad con la misma Misión: ofrecer a todos la Salvación –Justicia– que salva a todos del pecado
Is. 49, 3-6:            El Señor me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué; para nada... he gastado mi fuerza.»... mi derecho está junto al Señor... Y ahora, habla el Señor, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su servidor, para hacer que Jacob vuelva a Él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: «...Yo te destino a ser luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»
Salmo 39 
2.4ab.7-10: Aquí estoy, Señor, para hacer tu Voluntad.
1Cor. 1, 1-3:         Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por Voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, saludan a la Iglesia de Dios... a los que han sido salvados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos los que en cualquier parte invocan el Nombre de Jesucristo... Señor de ellos y nuestro. Llegue a Uds. la Gracia y la Paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Jn. 1, 29-34:         Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A Él me refería cuando dije: “Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que Él fuera manifestado a Israel.”» Y Juan dio este testimonio: «He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre Él, Ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.” Yo lo he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios.»
Yo lo he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios”. El testimonio es directo y claro, sin lugar a dudas. Y ¿a qué vino el Hijo de Dios a nuestra historia? A bautizar “con el Espíritu Santo”. Y ¿cómo lo hará? Viviendo como “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” y salva a todos llamándolos a ser Santos y dándoles la Gracia y la Paz que proceden de Dios.
En el rito antiguo los pecados se abandonaban en Dios en el sacrificio del cordero y la liberación de Egipto se había dado gracias a la sangre del cordero sacrificado; ahora en la nueva alianza que inicia Cristo Jesús con el don de su vida, Él es el único Salvador de toda la naturaleza de Adán, que Él asumió plenamente. Es el único que quita todo el pecado de todo ser humano y su historia. ¡Abrámonos!
Este domingo complementa el anterior en el que se nos presentaba la persona de Jesús: ahora se nos presenta explícitamente su misión universal. Gracias a Él de “cualquier parte”, dice Pablo, “invocan el Nombre de Jesucristo”, el Señor de todos. Invocar el Nombre de Dios es ser salvo, dirá la Escritura.
Podemos ser débiles, y lo somos: nuestro invocarlo, en muchas ocasiones, se queda casi en palabras, aunque desearíamos ser mucho más coherentes y lamentamos nuestra gran pobreza. Pero una cosa es esto y otra, muy diversa, sería invocar el Nombre de Dios y rechazarlo: eso de ningún modo, ¡nos repugna!
Jesús es el Salvador de todos y nuestra misión de Bautizados –también inundados por el Espíritu Santo– es decir, como “cuerpo de Cristo”, según la realista imagen de Pablo, y cumpliendo la Misión de nuestra Cabeza –haciéndola historia–, es llevar esta Salvación “hasta los confines de la tierra”, y de la vida, como “servidores” de Dios en Cristo Jesús. Ser cristiano, por esencia, es ser misionero siempre. No es reclutar adeptos, sino ayudar al hermano a que se encuentre con Jesús y le siga a Él como Él desea.

El servidor presentado por Isaías cumplirá su misión universal al dar su vida para vencer el pecado

La primera misión de Israel era llevar la presencia de Dios a todas partes. Dios siempre Salva a todos.
El Siervo de Dios será solo para Él y cumplirá a plenitud esta misión hasta el fin del tiempo y el espacio

La Voluntad de Dios es la salvación de todos y para eso Dios consagra a sus siervos ayer, hoy y siempre

Dios llama a todos los bautizados a que sean –cada uno de ellos– “cordero de Dios” para los hermanos. La Voluntad de Dios es que superen su pecado y acompañen al hermano en este duro camino de libertad.
En Cristo, los pastores tienen la misión de ayudar a vivir esta Misión universal a toda la Comunidad.
Si la Comunidad vive el don de su vida en Cristo Jesús, la Salvación será una oferta real para todos.

Jesús, el Hijo consagrado por el Espíritu, dando su vida, quita el pecado y salva a todos y para siempre

La imagen del “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, debe llenarnos de paz, esperanza y consuelo, nos dice el Papa: los cristianos no debemos jamás perder ni las ganas de seguir ni la alegría.
Ningún pecado o degradación nos condena, si luchamos por vivir y caminar en el Señor y su Voluntad.
El Hijo de Dios vino a quedarse, a caminar con nosotros, a orientarnos, a sanarnos: ¡ABRÁMONOS!

Pidamos a María aprender cada día a vivir la Misión salvadora de Jesús en nuestro mundo concreto.

domingo, 12 de enero de 2014

CICLO A – TIEMPO DE NAVIDAD / ORDINARIO – DOMINGO I BAUTISMO DEL SEÑOR (P. José María Doménech SDB)

CICLO A – TIEMPO DE NAVIDAD / ORDINARIO – DOMINGO I
BAUTISMO DEL SEÑOR (P. José María Doménech SDB)
La Salvación es efectiva en mí, si reconozco con sinceridad el pecado. Jesús así lo asumió porque era lo justo y eso dio absoluta libertad a Dios en Él
Is. 42, 1-4.6-7:     Este es mi servidor, a quien yo sostengo..., en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Él... no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no... se desalentará hasta implantar el derecho... y las costas lejanas esperarán su Ley. Yo, el Señor, te llamé..., te sostuve..., te formé y te destiné a ser alianza..., luz de las naciones para abrir los ojos a los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas.
Salmo 281-4.9-10:   El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hch. 10, 34-38:   Pedro... dijo: «Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas y que... todo el que le teme y practica la justicia es agradable a Él. Envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de la Paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Uds. saben bien lo que ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en el poder del demonio, porque Dios estaba con Él.»
Mt. 3, 13-17:        Jesús... desde Galilea... se presentó a Juan para ser bautizado por él. Juan se resistía diciéndole: «Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por Ti...» Pero Jesús le respondió: «Ahora déjame hacer esto porque es lo justo.»... Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos y vio al Espíritu Santo de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia Él. Y se oyó una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección.»
Dentro del ambiente de propio de la Epifanía, celebramos la fiesta del Bautismo del Señor, que nos abre a lo que la liturgia llama “Tiempo Ordinario”, porque ocupa los domingos que no están en Navidad, en Cuaresma o en Pascua. Es una fiesta en la que se manifiesta la persona de Jesús, como el Hijo predilecto del Padre, el ungido por el Espíritu, el Mesías que nos ofrece la Salvación de Dios para ser sus hijos.
El que hoy iniciamos, es un tiempo en el que aprendemos a mirar al Señor Jesús como los apóstoles, que, escuchando a Juan, le siguieron. La pregunta clave de ellos fue: “Maestro, ¿dónde vives?” y, según el texto, se quedaron con Él; le escucharon, se entusiasmaron y compartieron con otros lo recibido.
La Fe cristiana requiere experiencia viva con el Maestro. Sin eso, no es posible vivir la Fe, ésta se reduce a unos elementos religiosos que no transforman la vida, pues no la logran de mover desde dentro.
Jesús seduce, porque se dejó seducir por Dios, Amor Misericordioso. Hacerse bautizar significaba reconocer que se estaba inmerso en un mundo de pecado, aunque personalmente no lo aceptara. Lo justo era vivir dispuesto –también Él– a la Misericordia redentora que Dios le pedía manifestar. Eso le abre a la unción de Dios con su Espíritu y lo envía como testigo del Amor Misericordioso, que Él vive íntimamente.
La misión de Jesús es para el bien de todos los pueblos, comenzando por el suyo. La transformación de la vida interior es signo de la presencia de la Salvación de Dios que, a veces, comienza con una curación; pero no siempre es así: los apóstoles no fueron curados por Jesús, sino llamados para vivir con Él.

El Mesías vive con el Espíritu de Dios que le llama a dar a todos el Amor hecho justicia misericordiosa

Los pueblos hallan en el siervo de Dios al que ofrece la justicia como misericordia que comprende, guía y salva. La tarea nunca será fácil, pues ahí está el pecado, pero el Señor le ayuda con su Espíritu.
Nos toca a nosotros, como Cristo, ser testigos hoy y aquí, de la alegría de la justicia-salvación de Dios.

La Salvación nos llega porque Jesús vivió del todo consagrado a la Misericordia de Dios, que nos sana

La vida de Jesús orienta la nuestra. Él bautizado en el Espíritu y nosotros, en Él, recibimos el Espíritu.
La fuerza del Espíritu lo lleva a vivir totalmente al servicio de la vida y la paz de los que le rodean.
El maligno, movido por su maldad, nunca cede en sus ataques, pero con el Espíritu de Jesús, que viene del Amor del Padre y del Hijo, jamás sucumbiremos; lo necesario es que vivamos siempre dóciles a Él.

Jesús es el amado del Padre porque se pone a su disposición para el bien de todos: ¡es nuestra vocación!

El bautismo de Juan significa personal voluntad de cambiar de vida: volver a Dios dejando todo pecado.
Jesús se bautiza poniendo toda su vida al servicio de Dios y –abierto a lo que Él le pida– superar el ambiente de pecado. Es la misión de todo bautizado, que se hace uno con Cristo y su Misión salvífica.
En nuestro bautismo el Padre nos asumió como sus hijos predilectos. ¿Crecemos en la Fe cada día?

Pidamos a María, Maestra de vida de Jesús, que nos ayude a crecer en fidelidad a nuestro bautismo.

domingo, 5 de enero de 2014

CICLO C – TIEMPO DE NAVIDAD – EPIFANÍA DEL SEÑOR
Dios jamás nos olvida, pero no siempre nosotros le estemos atentos; pues, si lo estuviéramos, podríamos contemplar su Gloria y Salvación y vivirlas              (P. José María Doménech SDB)
Is. 60, 1-6:                  ¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor... Las naciones caminarán a tu luz y los reyes al resplandor de tu aurora... se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti... Todos ellos vendrán... trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.
Salmo: 711-2.7-8.10-13:   ¡Pueblos de la tierra, alaben al Señor!
Ef. 3, 2-3a.5-6:          ¡Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes... Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.
Mt. 2, 1-12:                Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.» Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén... Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto... los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño... el entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y, postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y... volvieron a su tierra por otro camino.
El profeta nos invita a la confianza. La razón está en el Señor que viene con su Salvación, no en nosotros. Él, si le dejamos, llenará de su luz la vida que crece en nosotros y alrededor nuestro. A Él podemos abrirnos solo con una honesta atención y con nuestra voluntad de dejarnos iluminar y guiar.
La Salvación está destinada a toda persona, también a los que no conocen ni a Cristo ni a Dios.
Pablo nos confiesa que, ya ahora, la promesa del Señor, y su herencia, está siendo participada, gracias al Evangelio de Cristo, por todos los que aceptan al Señor de la Vida. También los paganos –no llamados en un primer momento– que se abrieron a Dios, son miembros del único Cuerpo de Cristo.
Lo importante de esta fiesta no es el relato de los supuestos magos –y menos reyes–, sino la manifestación del Señor –epifanía–, es decir, Cristo se presenta a todosy aceptadocomo el Señor que rige la tierra y viene a salvarnos. Aunque muchos ‘grandes’ y autoridades se sobresalten y lo rechacen.
Los personajes presentados en el relato cada uno reacciona a su modo y bajo su responsabilidad: los poderosos –Herodes, sumos sacerdotes y escribas– se apoyan unos a otros para afrontar lo que perciben como un peligro: ‘ha nacido el rey’, al que los extranjeros vienen a adorar, a rendirle homenaje. Ésta no es la actitud de los judíos, pero sí la de María, su madre, los ‘magos’ y todos los sencillos.
La salvación llega para todos; pero para ver la luz y aceptar la salvación, se necesita vivir abiertos
El profeta nos invita a la esperanza. La “Luz” habla de redención por la presencia del Señor, pues, si se acepta la libre Presencia del Señor, renace la vida, porque surge la justicia y brota la paz.
La Vida nueva nos lleva, por su fuerza renovadora, a la comunión de todos los pueblos en una Comunidad de vida en el Señor Jesús y es así como revive la esperanza: ¡somos hermanos en el Señor!
Todo el que se abra vivirá y gozará las promesas del evangelio, del Cuerpo de Cristo y de su herencia
El proyecto de Dios, desde el inicio de la creación, ha sido de Comunión, pues ésta es la identidad propia del Dios que nos ha creado a su imagen y semejanza. Lo único que se nos pide es fidelidad.
La Comunión de las personas divinas es el modelo que Dios ofrece a la humanidad: unidos en el amor fraterno, que viene de Dios, llega el enriquecimiento mutuo y construimos la familia humana.
Estamos llamados a construir hoy plenitud de vida. Toda marginación es muerte, fruto del pecado.
Del oriente buscaron al ‘Rey’ y, encontrado, lo adoraron como a su Señor y Dios y con Él regresaron
En la vida es más vital aprender a buscar con sincera honestidad, que lograr encontrar lo que deseamos; pues la primera actitudy no la segunda– lleva a encontrar lo más importante en la vida, pues sabe aprovechar, sabe estar atento a los signos, sabe perseverar y, si es necesario, sabe sacrificarse.
María siempre vivió atenta a los signos de la presencia de Dios en su vida: ella es la toda pura, es decir, la que no tuvo, como centro de su vida, nada que la separara del Dios al que se había consagrado.
Los que buscan a Dios viven la alegría de encontrarlo, bendecirlo, adorarlo, ofrecerle su vida en paz y verla enriquecerse sin fin, porque Dios –riqueza suprema del hombre– siempre está presente, aunque no se nos presente siempre cómo y/o con la claridad que nosotros desearíamos.

Pidamos a María buscar siempre a Dios y aprender ver, en todo lo cotidiano, los signos de su Amor