Novena de María Auxiliadora 2015

Novena de María Auxiliadora 2015
Del 16 al 24 de mayo, tradicional Novena en Honor a nuestra Madre Auxiliadora

Bienvenidos a Piura

domingo, 4 de mayo de 2014

CICLO A – TIEMPO PASCUAL – DOMINGO III (José Mª Domènech Corominas SDB)


El Señor camina con nosotros, aunque no lo veamos; nos guía a darnos cuenta de cómo estamos y, siéndole dóciles, poder vivir las riquezas que tenemos
Hch. 2, 14.22-33:      El día de Pentecostés, Pedro... levantó la voz y dijo: «Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención porque voy a explicarles lo que ha sucedido. A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante Uds. por intermedio de... signos que todos conocen, a ese hombre... Uds. lo hicieron morir clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó... porque no era posible que [la muerte] tuviera dominio sobre Él. En efecto, refiriéndose a Él, dijo David: “Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque Él está a mi derecha para que no vacile. Por eso se alegra mi corazón... porque tú no entregarás mi alma al abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción... y me llenarás de gozo en tu presencia.” Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado... Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías... A este Jesús, Dios lo resucitó, y nosotros somos testigos...»
Sal. 151-2a.5.7-11:           Señor, me harás conocer el camino de la Vida
1P. 1, 17-21:               Ya que Uds. llaman Padre a aquel que... juzga a cada uno según sus obras, vivan con temor mientras están en este mundo. Uds. saben que “fueron rescatados”... con la sangre preciosa de Cristo... Por Él Uds. creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la Fe y la Esperanza de Uds. estén puestas en Dios.
Lc. 24, 13-35:            El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a... Emaús... hablaban sobre lo que había ocurrido... Jesús se acercó y siguió caminando con ellos... algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿Qué comentan por el camino?»... Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único... que ignora lo que pasó...?» «¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos le respondieron: «Lo de Jesús, el Nazareno,... un profeta poderoso en obras y en palabras,... cómo nuestros... jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien liberara a Israel. Pero... ya van tres días que sucedieron estas cosas... algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado; ellas fueron de madrugada al sepulcro y, al no encontrar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles asegurándoles que Él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero a Él no lo vieron.» Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!...» Y, comenzando por Moisés y continuando por todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él. Cuando llegaron... Jesús hizo ademán de seguir adelante... ellos le insistieron: «Quédate con nosotros porque es tarde y el día se acaba.» Él entró... y, estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio... los discípulos... lo reconocieron, pero Él había desaparecido... Se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los once y a los demás que estaban con ellos... Ellos... contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
La presencia de Jesús en nuestra historia es cierta y concreta: Palabra-Comunidad-Sacramentos. Vive atento a las necesidades más reales en nuestra historia interior y sus altibajos. Jamás se distrae.
Nuestros momentos se crisis le son de sumo interés, pues dio su vida para salvarnos de toda derrota.
Jesús, Dios y Señor del Universo, camina con nosotros y nos pide superar toda superficialidad; pues sin reflexionar en todo e ir a profundidad, nos quedamos esclavos de las apariencias, engaños y miedos.
Lo grave en todo discípulo es el desaliento que lo aísla de la Comunidad; Jesús nos sale al encuentro.
La proclamación de la resurrección del Señor es el mensaje más vital de la Fe cristiana: somos testigos
Los milagros de Jesús despertaron la esperanza y la cruz la quiso matar, pero Dios resucitó a su Hijo.
Somos testigos de la resurrección, respuesta del Amor de Dios a la necesidad de Salvación de sus hijos.
Pedro nos pide coherencia con nuestra Fe: el Padre, Juez de Misericordia, nos salvó por su Hijo amado
La vida humana es única e inmortal. Dios nos la toma en serio: lo que decidimos construye el futuro.
Creer en Cristo Salvador lleva a la conversión, pues nos enseña a confiar en el Dios de Amor y Vida.
Jesús camina con nosotros, muestra la acción de Dios en nuestra vida y nos pide volver a la Comunidad
Aceptar y escuchar a Jesús en nuestro caminar llena de fuego el corazón y nos lleva a la Comunidad.
Signo objetivo de la presencia de Jesús es que vamos a la Comunidad para llevarle la Buena Noticia.
La Palabra de Cristo, proclamada en la Comunidad, y la Eucaristía iluminan los ojos de nuestra Fe.
Pidamos a María saber descubrir a Cristo vivo en la Palabra y la Eucaristía vividas en la Comunidad.

domingo, 6 de abril de 2014

CICLO A – TIEMPO DE CUARESMA – DOMINGO V (P. José María Doménech SDB)

Jesús es la Resurrección y la Vida. Quien cree en Él siente que su Espíritu le lleva a tratar de ayudar a los demás para que vivan mejor en todo sentido
Ez. 37, 12-14:               Así habla el Señor: «Yo abriré las tumbas de Uds., los haré salir de ellas y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel. Y... Uds., mi pueblo, sabrán que Yo soy el Señor. Yo pondré mi espíritu en Uds., y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.»
Sal. 1291-8:      En el Señor se encuentra la Misericordia
Rm. 8, 8-11:   Los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios. Pero Uds. no están animados por la carne, sino por el Espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en Uds. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo. Pero si Cristo vive en Uds., aunque el cuerpo esté sometido a la muerte a causa del pecado, el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en Uds.,... también dará vida a sus cuerpos mortales...
Jn. 11, 1-45:   Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta... Las hermanas de Lázaro mandaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas está enfermo» ...Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.» Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo... se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Después dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea.»... Al enterarse Marta de que Jesús llegaba, salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; pero yo sé que, aún ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas.» Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.» Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.» Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?» Ella respondió: «Sí, Señor, creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo.» Dicho esto, se fue y llamó a su hermana María diciéndole: «El Maestro está aquí y te llama.» Ella se levantó rápidamente y fue donde estaba Él... Jesús, conmovido..., preguntó: «¿Dónde lo han puesto?» Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás.» Y Jesús lloró... llegó al sepulcro... y dijo: «Quiten la piedra.» Marta... le replicó: «¡Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto!» Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Entonces quitaron la piedra y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me escuchaste. Yo sé que siempre me escuchas, pero lo digo por quienes me rodean, para que crean que Tú me has enviado.» Dicho esto, gritó fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!» El muerto salió con pies y manos atadas con vendas y el rostro envuelto en un sudario. Jesús dijo: «Desátenlo para que camine.» Al ver lo que hizo Jesús, muchos... creyeron en Él...
Lo más importante en la vida es vivir a plenitud, pero eso supone dar vida y llevarla a madurar en paz y feliz hacia la eternidad. Lo demás es prolongar el dolor del morir biológico, que nadie logra evitar.
Dios nos creo para que vivamos como Él: felices para siempre; por eso deseamos ¡ser y vivir felices!
Jesús es la Resurrección y la Vida. Y nos pide que le creamos en serio; pues, de no hacerlo, no nos fiaremos de Él y buscaremos –hallándolos– solo ‘curanderos’, científicos o no, que no pueden evitar que nos llegue, y aplaste, la muerte. Solo Jesús logra evitar que la muerte física sea ‘nuestra muerte’
¡¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios?! ¿Es necesario ser más claro? Ya los profetas lo ha­bían anunciado abiertamente. Dios siempre vive defendiendo la vida de toda persona humana, sobre todo la de la más frágil, débil e indefensa. Es tarea que Él confía a sus hijos y a las autoridades que el representan.
Quien no defiende así la vida humana, muestra una degradación ‘infra-animal’ en la que se perjudica a cualquier persona y sociedad; éstas, para llegar a ello, necesitan estar sumamente enajenadas y engañadas.
Dios ofrece a todos una vida cada día mejor, pero es necesario aprender a escucharle más cada día.
Dios promete renovar nuestra vida y nuestra sociedad con su Palabra llena del Espíritu de la Vida plena
El pueblo, destruido por su pecado, está en el exilio y no ve futuro; el profeta le llama a la esperanza.
Dios los resucitará con su Palabra de Vida nueva; con su Espíritu los hará vivir con nueva plenitud.
Es indispensable que busquemos que toda nuestra vida sea guiada y alentada por el Espíritu de Jesús
La carne, en el apóstol Pablo, es el hombre en su totalidad, pero cerrado en sí mismo y en su pecado.
El Espíritu de Cristo llena al hombre por su Fe en el Señor y le lleva por vías de Vida nueva y plena.
La persona humana, de por sí, es un ser mortal, pero vive, por la Fe, ya desde ahora, la Vida de Dios.
La resurrección de Lázaro nos habla del presente y del futuro de nuestra humanidad: solo Jesús es vida.
El Hijo de Dios fue enviado por el Padre a encarnarse para que nos pudiera dar vida y en abundancia.
El don de su propia vida en la cruz fue el camino utilizado para darnos la Vida que necesitamos.
Jesús es la Resurrección y la Vida, pero hay que creer en Él. Resucitar a Lázaro condena a Jesús.

Pidamos a María que nuestra Fe en Cristo nos lleve a ser, cada día mejor, dadores de Vida como Él

domingo, 2 de marzo de 2014

CICLO A – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO VIII (P.José Mª Domènech Corominas SDB)


Dios nos cuida siempre, en todo momento; pero necesita nuestra confianza y fidelidad, pues, de lo contrario, no puede hacer nada, ni con todo su Amor.
Is. 49, 14-15:    Sión decía: “El Señor me abandonó, mi Señor se ha olvidado de mí.” ¿Se olvida una madre de su criatura; no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero, aunque ella se olvide, yo o te olvidaré!
Salmo 612-3.6-9Sólo en Dios descansa mi alma
1Cor. 4, 1-5:      Los hombres deben considerarnos como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel... Mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor. Por eso no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor. Él... manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.
Mt. 6, 248-34:  Jesús dijo a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: no se inquieren por su vida... ni por su cuerpo... ¿No vale, acaso, más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo... el Padre que está en el cielo, los alimenta. ¿No valen Uds. más que ellos?... Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer... Si Dios viste así la hierba de los campos,... ¡cuánto más hará por Uds., hombres de poca Fe! No se inquieten entonces,... Son los paganos los que van detrás de esas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que Uds. las necesitan. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura... A cada día le basta su aflicción.»
¿Qué hay más importante que la dignidad de la persona humana, manifestación de la grandeza del Amor de Dios? ¿De dónde nos vino esa dignidad? ¿Quién es su garante? ¿Qué importancia le damos?
Si Dios deja de ser el centro real de la vida, lo demás se desfigura; ¡estamos perdidos! ¿No lo vemos?
La maternidad de Dios le impide abandonarnos; pero su respeto a nuestra dignidad no le permite imponérsenos. Al final, la decisión de quién es cada uno en la concreta realidad la imponemos nosotros. Lo trágico llega cuando lo decidido por nosotros no encaja con la realidad objetiva, pues ésta no perdona errores: lo que es, es. Decía Lenin: “Solo un tonto niega la realidad objetiva¿Qué hacemos nosotros?
Jesús es claro: no podemos servir a dos señores; la realidad lo demuestra. Nuestra Fe ¿por dónde va? ¿A quién adoramos nosotrosde verdad’? ¿Cuál es el interés mayor de nuestra vida: con qué la alimentamos, qué celebramos en ella, quién o quiénes son nuestros maestros, qué es lo que más nos preocupa?
¿Qué significa para cada uno de nosotros el Reino de Dios y su Justicia? ¿Buscamos en serio vivirlo?
Dios nos lo ha confiado todo: la vida, el mundo, la Comunidad humana, ¿somos fieles administradores o corrompemos nuestra Fe y vida con la codicia –que desfigura toda verdad– y con oraciones y celebraciones muy centradas en nosotros mismos, y poca atención a la Palabra de Vida que Él siempre nos ofrece?
Se acerca la Cuaresma, momento para revisar nuestras actitudes y reorientarnos a lo vital para la Fe.

Dios jamás se olvida de nadie, aunque algunas veces no lo tengan en cuenta, pues es Padre-Madre

¿A qué comparar el Amor de Dios y su interés personal por cada uno de nosotros? Aquí el profeta trata de animar a los desterrados y lo compara con la cercanía y el interés cariñoso de una madre atenta.
Jamás somos olvidados por Dios, aunque nos lo parezca: Él nos rodea con su Amor, aun viviendo alejados. El pecado nos hace creer que Dios es como nosotros y eso es radicalmente falso: ¡Dios es Dios!

Lo básico en la vida es la vida misma y sus criterios; no lo que se tenga, sino la vida que se dé con ello.

San Pablo desea llevarnos a entender que nuestra decisión de ser discípulos-evangelizadores debe hacernos crecer en fidelidad al Señor y no dar demasiada importancia a críticas que no tengan que ver con esto. El que no escucha a Dios en Cristo Jesús no puede comprender y vivir los criterios de la Fe.
Sentirse bien ante los demás no garantiza que Dios esté satisfecho de nosotros, por eso, sólo a Él hay que escuchar con absoluta disponibilidad: sólo Él es medida del bien en nuestra vida o de su ausencia.

La vida dividida, es una vida perdida: lo importante es prestar atención a lo permanente y sustancial

Dios nos pide amor absoluto: lo que compartamos con otro ‘dios’ nos separa de Dios y su Salvación.
El cristiano o es un apasionado de Dios –locamente entregado a amarnos hasta dar su propia vida por nuestra salvación– o no es cristiano de verdad, sino un infeliz ser dividido entre dos ‘supuestos’ amores.
Amar a Dios significa confiar absolutamente en Él: vivir seguros de su Providencia y totalmente a su disposición, sin medias tintas, aun viéndonos débiles y caídos. Jesús nos lo muestra en su Pascua.
Pidamos a María ser discípulos fieles de Jesús, totalmente apoyados en el Amor providente del Padre.

domingo, 9 de febrero de 2014

CICLO A – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO V (P. José Mª Domènech Corominas SDB)

Cristo, Luz del mundo, desea llenar nuestra vida para que podamos ser con todos ‘luz’ y ‘sal’ y así iluminar con la vida y, con ella, llenarlo todo de gozo
Is. 58, 7-10:    Si compartes tu pan con el hambriento y albergas a los pobres sin techo; si cubres al que ves desnudo y no te despreocupas de tu propia carne, entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará la justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás y el Señor te responderá... tu luz se alzará en las tinieblas...
Salmo 1114-9: Para los buenos brilla una luz en las tinieblas
1Cor. 2, 1-5:   Cuando los visité para anunciarles el testimonio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia... Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado... Mi palabra y mi predicación... eran demostración del poder del Espíritu, para que Uds. no basaran su Fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Mt. 5, 13-16:  Jesús dijo a sus discípulos: «Uds. son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Uds. con la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre un candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en Uds. a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el Cielo.»
Este domingo se nos muestra la grandeza de nuestra vocación. ¿Para qué fuimos consagrados en el Bautismo? Para ser como Cristo en todo ambiente en el que nos encontremos. Para mostrar su presencia y el eterno Amor de Dios hacia todos y cada uno de sus hijos, sobre todo los que más sufran y lo necesiten.
Vivimos en la cultura del “más o menos”. Prima el no-compromiso. Casi todo se hace según la conveniencia del momento y circunstancias que cada uno vive y según sus criterios. Parece que en nuestra cultura no hay nada –ni Dios– que sea mejor que otra cosa por sí mismo: todo “depende de mi visión, gusto...”.
Nuestro mundo tiene el “calor” gélido del dinero y la “luminosidad” de la noche. Nuestra cultura se ha vuelto insípida y con “perfume” artificial y efímero; más parece enferma que en esperanzada maduración.
Dios nos conoce y ama personalmente. Por eso envió a su Hijo y ahora nos envía a nosotros para que demos a toda persona el calor y la brillantez de la Luz de Dios; llenemos toda vida y conducta del sabor de un futuro digno y enaltecedor y exhalemos el perfume de un Amor que no se extinguees el de Dios– sino que crece, dignifica y llena de gozo a toda persona, sobre todo a quien más lo necesita, si se abre.
Es verdad: para dar este calor, luz, sabor y perfume, es necesario mantenerse siempre unido a quien es la fuente de la Luz, de la Felicidad, del Amor, de la Paz, de la Dignidad, de la Vida, de la Plenuitud.
Quien se somete a la cultura del “más o menos”, quien se contenta con no hacer daño –que ya es algo–, quien se deja avasallar por el no asumir nada que implique esfuerzo y disciplina, quien adora la ciencia y la tecnología por encima de la vida y la dignidad de las personas, se impide a sí mismo ser cristiano real.
El cristiano vive comprometido con Cristo, en su Comunidad eclesial, y eso para vivir de tal forma que su conducta sea punto de referencia y encuentro con posibilidades de vida y dignidad que superan el simple portarse bien y no dañar a nadie. Nacimos para madurar la vida dando vida a todos, no para no dañar.
El fuego del Amor de Dios nos da su Paz y Vida, si lo compartimos buscando bien de los demás. Pero para mantener vivo este fuego debemos alimentarlo con la Palabra, los Sacramentos y la Comunidad.

Isaías nos anima a vivir de tal modo que nuestros actos sean restauradores de la vida e iluminen a todos

El profeta anima a los regresados del destierro a ir más allá de los ritos y vivir abiertos al bien del otro.
El ritualismo no los hace pueblo de la Alianza: serán el pueblo de Dios, y luz de vida nueva para todos, si aprender a ser justos, pacíficos y fraternos sobre todo con los que sufren y viven marginados.

Para Pablo anunciar a Cristo crucificado daba sentido y valor a su misión, pues sólo Él llenaba su vida

Lo vital en la evangelización es comunicar la salvación de Cristo, sin buscar ni sabiduría ni prestigio.
Si Cristo nos llena, nos saldrá normal comunicarlo con natural sencillez buscando dar su Salvación.
Lo necesario para difundir la Luz de Cristo es tenerla en el centro de nuestra vida y ser dóciles a ella.

Jesús nos marca cuál es la verdadera misión de sus discípulos: ser luz y sal, lo demás vale si ayuda a eso

Jesús nos dice que debemos es ser sal, dando nuevo sentido a la vida, y ser luz que orienta y serena. Es el único modo de ser cristiano de verdad. Lo demás es engañarnos, perder el sentido y valor en la vida.
El cristiano, si vive identificado con Cristo, es misionero siempre: su vida, palabra y obra es luz y sal.

Pidamos a María vitalizar nuestra Fe y testificar a Cristo con toda la vida, sin jamás escondernos

viernes, 31 de enero de 2014

Los espero en el Paraíso (Don Bosco)



El 31 de enero de 1888 Don Bosco expiraba, a la edad de 72 años. Una de sus recomendaciones fue ésta: “Decid a los jóvenes que los espero en el Paraíso...y a todos nosotros, si verdaderamente somos fieles a las enseñanzas de Cristo tendremos la dicha encontrarnos un día con don Bosco en el paraíso

domingo, 26 de enero de 2014

Una oración especial por la paz y fraternidad entre los pueblos.

Lima, ene. 24 (ANDINA). Las conferencias episcopales de Perú y Chile pidieron hoy que el próximo fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre el diferendo marítimo sea una gran oportunidad para fortalecer la convivencia fraterna y profundizar las relaciones de cooperación entre ambos países.
ANDINA/Melina Mejía
ANDINA/Melina Mejía

"Con una mirada esperanzadora hagamos de este momento una gran oportunidad", señala el pronunciamiento. 

Al destacar las declaraciones de las autoridades y los distintos sectores de cada país, respecto a la próxima sentencia del citado tribunal, expresaron su confianza en que "se mantenga un clima de respeto y serenidad". 

"Esperamos que la determinación  de la Corte Internacional de Justicia de la Haya sea asumida por ambas partes. Confiamos en que la convivencia fraterna, tarea de todos y de siempre, se vea fortalecida y consolidada entre nuestros dos países", señala el documento.

El lunes 27, la corte de La Haya emitirá su veredicto sobre el diferendo en el que Perú pide que se defina el límite marítimo y Chile alega que el tema ya fue zanjado por los acuerdos pesqueros de 1952 y 1954.

Los obispos peruanos y chilenos abogaron también por avanzar hacia una decidida integración y recordaron la declaración conjunta emitida en julio pasado, en la que destacaron que las relaciones "solo podrán seguir ampliándose y mejorando en la realización de nuestra identidad común”.

Resaltaron los innumerables aspectos que unen y seguirán uniendo a ambos pueblos a lo largo de la historia, y señalaron que eso está más allá de las delimitaciones territoriales y la jurisdicción de los Estados.

Por último, invitaron a las comunidades católicas de ambas naciones a elevar una oración especial por la paz y fraternidad entre los pueblos. 

(FIN) GCO/GCO
GRM