viernes, 22 de abril de 2011

VIERNES SANTO: EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

REFLEXIÓN BÍBLICA DOMINICAL Oscar Montero Córdova SDB

VIERNES SANTO: EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

Año A (22 de abril de 2011)

Tercera palabra:

«Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre».


25 Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. 26 Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». 27 Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. (Juan (BPD) 19)

El papa Benedicto XVI, en el libro entrevista que le dirigiera el periodista Peter Seewald, dice lo siguiente: “En definitiva, son dos las figuras que han hecho creer a los hombres en América Latina: por un lado, la Madre, y, por el otro, el Dios que sufre, que sufre también en toda la violencia que ellos mismos han experimentado”.

Cuando nuestros antepasados –muiscas, taironas, aztecas, mayas e incas- tuvieron su primer encuentro violento con los conquistadores españoles; quedó marcada profundamente la religiosidad popular de América Latina. ¡No queremos un Dios de guerras, de espadas, de cañones, de abusos y de maldad! ¡Nosotros queremos un Dios que comprenda nuestros sufrimientos, que se parezca a nuestra gente! Y los primeros evangelizadores les mostraron a nuestro Señor Jesucristo en la cruz: un hombre desfigurado, un hombre de dolores, un abandonado y un explotado como ellos. Y dijeron: ¡Este Dios sí se parece a nosotros! ¡Él sufre como nosotros! Pero los misioneros les dijeron algo más: ¡El sufre con nosotros!

Este Dios, nuestro Señor Jesús, sabía también del amor de nuestra gente por la tierra: la Pacha Mama, le llaman cariñosamente las culturas andinas. Por eso, Él quiso darnos una nueva madre, una nueva señora, a quien le demos todo nuestro amor y nuestra ternura, todo nuestro cuidado y nuestra preocupación. Y los evangelizadores presentaron a nuestros antepasados la Madre de Jesús, la Virgen María. Y cuando vieron las pinturas del Dios crucificado y junto a él a una Señora apenada y llena de lágrimas, dijeron: ¡La Madre de Jesús, la Madre de Dios, y la Madre de nosotros, también sufre como nosotros; también sufre con nosotros!

¡Esta es la fe de la Iglesia! Hace más de 400 años, los latinoamericanos: colombianos, ecuatorianos, peruanos, mejicanos… nos hemos tomado al pie de la letra las palabras del evangelio de san Juan: “Y desde que aquella hora, el discípulo la recibió en su casa”. Según el papa Benedicto XVI, la traducción más literal (y también más hermosa) de este texto sería así: “Y desde esa hora la acogió entre sus propias cosas, la acogió en su más íntimo contexto de vida”.

Por amor y regalo de Dios, nuestra fe y nuestra Iglesia tienen un rostro de mujer, tienen un rostro de Madre. Llevemos a la Madre, llevemos a Santa María a nuestras cosas, a nuestra intimidad. María que estuvo en la intimidad del dolor y de la muerte de su Hijo; quiere estar también en la intimidad de nuestra familia:

¡Llevemos a María a nuestra familia!

¡Llevemos a María a nuestros hijos!

¡Llevemos a María a nuestros ancianos y enfermos!

¡Llevemos a María a nuestros niños y jóvenes!

¡Llevemos a María en la buseta, en el Transmilenio, en la volqueta!

¡Llevemos a María en la sencillez de nuestras cocinas, de nuestras ollas!

¡Llevemos a María en la fatiga de nuestros ladrillos, de nuestros libros y cuadernos, de nuestras oficinas!

¡Llevemos a María en la alegría de nuestro deporte, de nuestras fiestas y reuniones!

Nuestro pueblo quiere una Madre… pero la Madre también reclama unos hijos. Hagamos en nuestra mente, un momento, la imagen de María con su hijo muerto entre sus brazos. ¡Ya no clavemos más espadas en el corazón de la Madre! Ella es nuestro auxilio, pero también nosotros somos su consuelo: apartemos del corazón de la Madre las espadas de la violencia, de la incomprensión, del pesimismo, de la falta de diálogo, de los rencores, de la pereza, de la drogadicción y del alcoholismo, del abuso y de la infidelidad.

¡Madre, aquí estamos tus hijos!

domingo, 17 de abril de 2011

DOMINGO DE RAMOS

REFLEXIÓN BÍBLICA DOMINICAL Oscar Montero Córdova SDB

DOMINGO DE RAMOS

Año A (17 de abril de 2011)

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26, 14 ̶ 27, 66.


La lectura principal de la Eucaristía en la solemnidad de este Domingo de Ramos –no es la entrada de Jesús a Jerusalén y su aclamación por parte del pueblo- sino que es la pasión del Señor según san Mateo. Cuando se comenzaron a recoger las tradiciones sobre la vida de Jesús, se dice que los primeros relatos en ser narrados para ser puestos por escritos, eran los de la Pasión del Señor. Este domingo no habrá un comentario. Los invito a leerla detenidamente. El Viernes Santo la volveremos a escuchar, pero en la versión de san Juan. En estos textos de la Pasión y Muerte del Señor está bien reflejado el drama de toda la historia humana: sufrimiento, violencia, traición, cobardía, mentira, complot, abandono, soledad, fracaso, angustia, desesperación, arrojo, fe, esperanza y amor. ¡Meditémosla muy bien! La liturgia la presenta a manera de diálogo entre tres lectores.

C. En aquel tiempo uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

S. "¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?"

C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

S. "¿Donde quieres que te preparemos la cena de Pascua?"

C. Él contestó:

+ "Id a casa de Fulano y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"".

C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

+ "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar".

C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

S. "¿Soy yo acaso, Señor?"

C. Él respondió:

+ "El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!, más le valdría no haber nacido".

C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

S. "¿Soy yo acaso, Maestro?".

C. Él respondió:

+ "Así es".

C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a los discípulos diciendo:

+ "Tomad, comed: esto es mi cuerpo".

C. Y cogiendo un cáliz pronunció la acción de gracias y se lo pasó diciendo:

+ "Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el Reino de mi Padre"

C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo:

+ "Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: "Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño". Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea".

C. Pedro replicó:

S. "Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré".

C. Jesús les dijo:

+ "Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante tres veces, me negarás".

C. Pedro le replicó:

S. "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré".

C. Y lo mismo decían los demás discípulos. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

+ "Sentaos aquí mientras voy allá a orar".

C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:

+ "Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo".

C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

+ "Padre mío, si es posible, que pase y se aleje d mí ese cáliz. pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".

C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:

+ "¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil".

C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

+ "Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad".

C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque estaban muertos de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

+ "Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega".

C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:

S. "Al que yo bese, ése es: detenedlo".

C. Después se acercó a Jesús y le dijo:

S. "¡Salve, Maestro!"

C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:

+ "Amigo, ¿a qué vienes?"

C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:

+ "Envaina la espada: quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura que dice que esto tiene que pasar".

C. Entonces dijo Jesús a la gente:

+ "Habéis salido a prenderme con espadas y palos como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis".

C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se había reunido los letrados y los senadores. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el consejo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:

S."Este ha dicho: "Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días".

C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:

S. "¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?"

C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:

S. "Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios".

C. Jesús respondió:

+ "Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo."

C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:

S. "Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?"

C. Y ellos contestaron:

S. "Es reo de muerte".

C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:

S. "Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado".

S. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:

S. "También tú andabas con Jesús el Galileo".

C. Él lo negó delante de todos diciendo:

C. "No sé qué quieres decir".

C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:

S. "Este andaba con Jesús el Nazareno".

C. Otra vez negó él con juramento:

S. "No conozco a ese hombre".

C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron: "Seguro; tú también eres de ellos, se te nota en el acento".

C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:

S. "No conozco a ese hombre".

C. Y en seguida cantó el gallo. Pedro se acordó de aquella palabras de Jesús: "Antes de que cante el gallo me negarás tres veces". Y saliendo afuera, lloró amargamente.

Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y atándolo lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces el traidor sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de palta a los sumos sacerdotes y senadores diciendo:

S. "He pecado, he entregado a la muerte a un inocente".

C. Pero ellos dijeron:

S. "¿A nosotros qué? ¡Allá tú!"

C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:

S. "No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas porque son precio de sangre".

C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía "Campo de Sangre". Así se cumplió lo escrito por Jeremías el profeta: "Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor".

Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"

C. Jesús respondió:

+ "Tú lo dices".

C. Y mientras la acusaban los sumos sacerdotes y los senadores no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

S. "¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?"

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:

S. "¿A quien queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman Mesías?"

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

S. "No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él"

C. Pero los sumos sacerdotes y los senadores convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:

S. "¿A cuál de los dos queréis que os suelte?"

C. Ellos dijeron:

S. "A Barrabás".

C. Pilato les preguntó:

S. "¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?"

C. Contestaron todos:

S. "¡Que lo crucifiquen!"

C. Pilato insistió:

S. "Pues ¿qué mal ha hecho?"

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

S. "¡Que lo crucifiquen!"

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia del pueblo, diciendo:

S. "Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!"

C. Y el pueblo contestó:

S. "¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!"

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotado, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:

S. "¡Salve, rey de los judíos"!

C. Luego lo escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella en la cabeza. Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.

C. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir "La Calavera"), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo, probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: "Este es el Rey de los Judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. los que pasaban, lo injuriaban y decían meneando la cabeza:

S. "Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz".

C. Los sumos sacerdotes con los letrados y los senadores se burlaban también diciendo:

S. "A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?".

C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.

Desde el mediodía hasta la media tarde vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

+ "Elí, Elí, lamá sabaktaní"

C. (Es decir:

+ "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?")

C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:

S. "A Elías llama éste".

C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. los demás decían:

S. "Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo".

C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rasgaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados:

S. "Realmente éste era Hijo de Dios"

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderle; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos.

Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.

A la mañana siguiente, pasado el día de la preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:

S. "Señor, nos hemos acordado que aquel impostor estando en vida anunció: "A los tres días resucitaré". Por eso da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos". La última impostura sería peor que la primera. Pilato contestó:

S. "Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis".

C. Ellos fueron, sellaron la pierda y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

domingo, 10 de abril de 2011

DOMINGO 05 DE CUARESMA

REFLEXIÓN BÍBLICA DOMINICAL Oscar Montero Córdova SDB

DOMINGO 05 DE CUARESMA

Año A (10 de abril de 2011)

Ez 37, 12-14; Sal 129; Rom 8, 8-11; Jn 11, 1-45

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí no morirá para siempre” (Jesucristo


Ya ingresamos al último domingo de esta Cuaresma, el quinto. La otra semana nos zambulliremos con toda nuestra fe y todo nuestro amor en la Gran Semana Santa que tendrá solemne inicio con el Domingo de Ramos. Como un verdadero pedagogo de la fe, el evangelista san Juan nos ha ido presentando una catequesis rica en símbolos: el agua (Jesús y la samaritana), la luz (Jesús y el ciego de nacimiento) y, ahora, la vida: Jesús y la resurrección de Lázaro.

Sin duda, del horizonte del cristiano no puede desparecer la vida. El ya cercano beato papa Juan Pablo II, el año 1995, publicaba una encíclica llamada Evangelium Vitae, reconociendo que “El Evangelio de la Vida está en el centro del mensaje de Jesús” (EV 1). Era y sigue siendo una palabra profética ante la cultura de muerte que predomina en la sociedad actual.

A este propósito, san Juan es el evangelista que más resalta la pasión de Jesús por la vida. Y la pasión del Maestro, debe ser ineludiblemente la pasión del discípulo. En Jesucristo, Palabra de Dios, “estaba la vida que es la luz de los hombres” (Jn 1, 4). El Padre Dios envía a su Hijo único al mundo “para que todo el crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16). Al autonombrarse como Buen Pastor, Jesús explicita el objeto de su misión: “Yo he venido para tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10). Y en la cita de hoy, Jesús afirma de sí mismo: “Yo soy la resurrección y la vida” (Jn 11, 25).

Pero, tal vez nos parezca que el término vida es muy ambiguo. Pues, el joven que se está drogando expresa dicha experiencia como vida verdadera. O aquel que deshumaniza la sexualidad reduciéndola a un objeto más de consumo confiesa que eso es vida. Entonces, ¿de qué vida habla el Maestro de Galilea? ¿A qué vida está llamada la Iglesia, en especial la Iglesia latinoamericana?

La enseñanza de san Juan para hoy no pretende darnos un elixir de la inmortalidad. La fe en Jesús no es una fórmula o receta médica para prolongar la tan añorada vida. Lázaro retorna a la existencia humana, pero un día morirá. La definitiva resurrección vendrá más adelante. El objeto fundamental de la catequesis de este quinto domingo de Cuaresma es cuestionar al creyente sobre su comprensión y vivencia de la vida. Para los cristianos, la vida sólo cobra sentido desde Jesucristo, “camino, verdad y vida” (Jn 14, 6). ¿Cómo está la calidad de mi vida? ¿Es la relación con Jesús, la fe en Él, el elemento vital de mi existencia?

En la famosa película “Forest Gump”, la madre de éste afirmaba en punto de muerte: “Hijo, la muerte es un solo paso de la vida”. Esta expresión tiene mucho de evangelio si miramos la existencia desde la fe en Jesucristo, nuestra garantía de resurrección. El Mesías de Nazaret no vino a suprimir el dolor y la tristeza de este mundo. San Juan nos narra: “Jesús, viéndola llorar [a María, hermana de Lázaro] (…) y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó (…) Jesús se puso a llorar. Los judíos comentaban: ‘¡Cómo lo quería!’” (Jn 11, 33.35-36). Por el misterio de su Encarnación, “en todo semejante a nosotros, menos en el pecado” (Hb 4, 15), Jesús no se exime de la tragedia de la muerte de los seres queridos. ¿A quién no le duele la muerte de los seres que amamos?

Finalmente, este nuevo signo de Jesús provocó otra crisis entre los judíos. Incluso la vida del mismo Lázaro suscita envidia y odio entre los que no creen en Jesús. “Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él” (Juan 12, 10-11). Y nuestra fe, nuestra vida nueva en Cristo, ¿qué provoca en los demás? En nuestro medio, todavía tolerante ante la religión, no corremos riesgo de ser asesinados; pero sí de ser burlados y hasta excluidos de nuestro círculo social por el tipo de vida que optemos.

Que esta vida, por la que apostó Jesús y la Iglesia de América Latina y el Caribe nos transforme. Les dejo estas hermosas líneas de la última Conferencia del CELAM: “Él es el Viviente, que camina a nuestro lado, descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte, de la alegría y de la fiesta. Podemos encontrar al Señor en medio de las alegrías de nuestra limitada existencia y, así, brota una gratitud sincera” (Aparecida 356).

jueves, 7 de abril de 2011

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


María Ramírez creó un documento titulado "Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo".

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

A SU HIJA AMADA, LUZ DE MARÍA.

05 DE ENERO DE 2011

Amados hijos Míos:

LES BENDIGO EL CORAZÓN, BENDIGO LA MENTE

PARA QUE ÉSTAS MIS PALABRAS CALEN EN LO MÁS PROFUNDO DEL SER. MI MISERICORDIA PERMANECE ABIERTA PARA CADA UNO DE MIS HIJOS.

A través de la historia Mis hijos han gustado de Mi Misericordia en los momentos más difíciles. No es diferente en este último instante de esta generación. Mi Misericordia mana como un río de agua viva que reconforta el espíritu de los Míos. Mi Misericordia es infinita.

SÓLO LES PIDO LA CONVERSIÓN, ESE DESEO DE ARREPENTIMIENTO, ESE PENSAMIENTO DE ARREPENTIMIENTO, ESA PALABRA DE CONFESIÓN DE DESEO DE PERMANECER JUNTO A MÍ.

Amados Míos: la humanidad en general camina una y otra vez, apresuradamente, la Naturaleza está a punto de dar su último suspiro y bien conocen lo que acarrea un último suspiro. El agua subirá de nivel, buscará a la tierra, adentrándose sobre ella, y la tierra, gustosa, le recibe.

El astro Sol ya no será aliado del hombre y dará un gran, gran espectáculo en lo alto, causando graves consecuencias al hombre y a la naturaleza; que recibe este impacto gustosa de purificarse, de quitarse de sí el pecado del hombre que le atormenta. El hombre gemirá, el hombre llorará aún más de lo que ha llorado hasta este instante.

En este último respiro de la Creación, el hombre lamentará una y otra vez su desobediencia. Se mirarán unos a otros, sorprendidos de cuánto el astro Sol se acercará. Y aún así, se mirarán como en tinieblas, a causa de la ceguera espiritual.

¡CUÁNTOS SIGNOS HE PERMITIDO SOBRE USTEDES! Y LLORAN Y LAMENTAN MIENTRAS APARECEN Y EN CUANTO LOS EMBATES DESAPARECEN, REANUDAN EL VIVIR TOTALMENTE MUNDANIZADOS Y METALIZADOS.

Todo el Orbe será conmocionado duramente y es que Mi Amor por ustedes es infinito, y no deseo perderles. Es Mi Amor el que permite, es Mi Amor el que llama a través de la Creación.

Europa sufrirá grandemente. Asia será conmocionada con millones de muertos. América del Sur llorará, llorará nuevamente, y por su consecuencia, toda la Tierra nuevamente girará más aprisa.

Y es que el tiempo me ha solicitado permiso para caminar más de prisa. Todo, todo lo revelado, está a un instante, tanto así, al último suspiro de la Naturaleza y de la Creación en general.

LES HE LLAMADO INSISTENTEMENTE A PREPARARSE.

Yo, su Señor, que miro más allá de donde ustedes miran, les invito nuevamente a prepararse en todo aspecto. Guarden Sacramentales, porten Mi Cruz, el Santo Rosario y no olviden el Escapulario. Más debo indicarles que si el estado del alma no es el correcto; si la creatura no ha confesado sus pecados, si no se arrepiente y hace propósito firme de enmienda, los Sacramentales serán únicamente un adorno. Para que éstos les protejan ante los demonios y muestren Mi Presencia y la de Mi Madre en ellos, la creatura debe permanecer en estado de gracia, en deseo de conversión.

Unjan nuevamente los marcos de las puertas de sus hogares con agua bendita o con aceite bendito y coloquen con amor y respeto el signo de Mi Cruz y la medalla de Mi Madre Santísima, bajo la advocación de la Medalla Milagrosa. Les amo, Mis amados, les amo. Pero Mi Amor no calla; Mi Amor llama, Mi Amor advierte, Mi Amor avisa, Mi Amor alerta ante la prontitud de la Purificación de todos Mis hijos. Mi Iglesia será muy pronto sacudida nuevamente y grandemente.

USTEDES OREN, OREN CON TESÓN, OREN CON FE, NO TAMBALEEN.

Yo continuaré dándoles Mi Amor y Mi Palabra, guiándoles, y así Mi Madre. Les guiaremos, les mostraremos el camino para que no caigan en errores. Les alertaremos cuando se desvíen ante las palabras de falsos profetas. Les mostraremos el sendero correcto. No les dejaremos ni un instante, porque somos Amor, Amor infinito. Y Mi Amor guía a los Míos hacia la Patria Celestial, hacia el Gozo Eterno.

NO DESCONFÍEN, YO ESTOY CON USTEDES.

Pero atiendan Mis llamados, no desvirtúen Mi Palabra. Es imprescindible que Mi Palabra no se desvirtúe en estos instantes. Una sola palabra que desvirtúen puede provocar una gran contradicción y puede provocar que sus hermanos tomen senderos equivocados y se extravíen.

¡HUMANIDAD, PREPÁRATE, PREPÁRATE CON AMOR!

AMADOS MÍOS: LES LLAMO A RESUCITAR ESPIRITUALMENTE EN ESTE ÚLTIMO INSTANTE.

Ya el tiempo ha solicitado el permiso para apresurar su caminar. Todo está a un pestañear. Así de cerca. Comprendan Mi prontitud, comprendan la inminencia, comprendan Mi llamado urgente ante el corto instante que les resta a ustedes vivir.

No desatiendan Mis llamados, no desprecien la paz, mantengan la paz aun en medio de ese constante agitar del mal, que les lleva a perder ese gran tesoro que es la paz.

SEAN AMOR Y MANTENGAN LA FE CUAL BANDERA, CON FIRMEZA, CON FIRMEZA. NO PUEDEN TITUBEAR EN ESTE INSTANTE. DEBEN CRECER ESPIRITUALMENTE, PORQUE EL DEMONIO Y LOS SUYOS SE ABALANZAN SOBRE EL HOMBRE CUAL BOTÍN.

Mi Iglesia perseguida sangrará, sangrará tanto que los ríos se teñirán de rojo; mas la sangre de los mártires hará resurgir Mi Iglesia.

Y VICTORIOSA, COMANDADA POR MI MADRE, SE LEVANTARÁ Y TRIUNFARÁ SOBRE TODO MAL.

¡Adelante, Pueblo Mío! ¡Adelante! Ustedes prediquen con su testimonio, con su amor.

No declinen, no declinen.

Queden en Mi paz.

Su Jesús

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

María Ramírez creó un documento titulado "Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo".

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

A SU HIJA AMADA, LUZ DE MARÍA.

05 DE ENERO DE 2011

Amados hijos Míos:

LES BENDIGO EL CORAZÓN, BENDIGO LA MENTE

PARA QUE ÉSTAS MIS PALABRAS CALEN EN LO MÁS PROFUNDO DEL SER. MI MISERICORDIA PERMANECE ABIERTA PARA CADA UNO DE MIS HIJOS.

A través de la historia Mis hijos han gustado de Mi Misericordia en los momentos más difíciles. No es diferente en este último instante de esta generación. Mi Misericordia mana como un río de agua viva que reconforta el espíritu de los Míos. Mi Misericordia es infinita.

SÓLO LES PIDO LA CONVERSIÓN, ESE DESEO DE ARREPENTIMIENTO, ESE PENSAMIENTO DE ARREPENTIMIENTO, ESA PALABRA DE CONFESIÓN DE DESEO DE PERMANECER JUNTO A MÍ.

Amados Míos: la humanidad en general camina una y otra vez, apresuradamente, la Naturaleza está a punto de dar su último suspiro y bien conocen lo que acarrea un último suspiro. El agua subirá de nivel, buscará a la tierra, adentrándose sobre ella, y la tierra, gustosa, le recibe.

El astro Sol ya no será aliado del hombre y dará un gran, gran espectáculo en lo alto, causando graves consecuencias al hombre y a la naturaleza; que recibe este impacto gustosa de purificarse, de quitarse de sí el pecado del hombre que le atormenta. El hombre gemirá, el hombre llorará aún más de lo que ha llorado hasta este instante.

En este último respiro de la Creación, el hombre lamentará una y otra vez su desobediencia. Se mirarán unos a otros, sorprendidos de cuánto el astro Sol se acercará. Y aún así, se mirarán como en tinieblas, a causa de la ceguera espiritual.

¡CUÁNTOS SIGNOS HE PERMITIDO SOBRE USTEDES! Y LLORAN Y LAMENTAN MIENTRAS APARECEN Y EN CUANTO LOS EMBATES DESAPARECEN, REANUDAN EL VIVIR TOTALMENTE MUNDANIZADOS Y METALIZADOS.

Todo el Orbe será conmocionado duramente y es que Mi Amor por ustedes es infinito, y no deseo perderles. Es Mi Amor el que permite, es Mi Amor el que llama a través de la Creación.

Europa sufrirá grandemente. Asia será conmocionada con millones de muertos. América del Sur llorará, llorará nuevamente, y por su consecuencia, toda la Tierra nuevamente girará más aprisa.

Y es que el tiempo me ha solicitado permiso para caminar más de prisa. Todo, todo lo revelado, está a un instante, tanto así, al último suspiro de la Naturaleza y de la Creación en general.

LES HE LLAMADO INSISTENTEMENTE A PREPARARSE.

Yo, su Señor, que miro más allá de donde ustedes miran, les invito nuevamente a prepararse en todo aspecto. Guarden Sacramentales, porten Mi Cruz, el Santo Rosario y no olviden el Escapulario. Más debo indicarles que si el estado del alma no es el correcto; si la creatura no ha confesado sus pecados, si no se arrepiente y hace propósito firme de enmienda, los Sacramentales serán únicamente un adorno. Para que éstos les protejan ante los demonios y muestren Mi Presencia y la de Mi Madre en ellos, la creatura debe permanecer en estado de gracia, en deseo de conversión.

Unjan nuevamente los marcos de las puertas de sus hogares con agua bendita o con aceite bendito y coloquen con amor y respeto el signo de Mi Cruz y la medalla de Mi Madre Santísima, bajo la advocación de la Medalla Milagrosa. Les amo, Mis amados, les amo. Pero Mi Amor no calla; Mi Amor llama, Mi Amor advierte, Mi Amor avisa, Mi Amor alerta ante la prontitud de la Purificación de todos Mis hijos. Mi Iglesia será muy pronto sacudida nuevamente y grandemente.

USTEDES OREN, OREN CON TESÓN, OREN CON FE, NO TAMBALEEN.

Yo continuaré dándoles Mi Amor y Mi Palabra, guiándoles, y así Mi Madre. Les guiaremos, les mostraremos el camino para que no caigan en errores. Les alertaremos cuando se desvíen ante las palabras de falsos profetas. Les mostraremos el sendero correcto. No les dejaremos ni un instante, porque somos Amor, Amor infinito. Y Mi Amor guía a los Míos hacia la Patria Celestial, hacia el Gozo Eterno.

NO DESCONFÍEN, YO ESTOY CON USTEDES.

Pero atiendan Mis llamados, no desvirtúen Mi Palabra. Es imprescindible que Mi Palabra no se desvirtúe en estos instantes. Una sola palabra que desvirtúen puede provocar una gran contradicción y puede provocar que sus hermanos tomen senderos equivocados y se extravíen.

¡HUMANIDAD, PREPÁRATE, PREPÁRATE CON AMOR!

AMADOS MÍOS: LES LLAMO A RESUCITAR ESPIRITUALMENTE EN ESTE ÚLTIMO INSTANTE.

Ya el tiempo ha solicitado el permiso para apresurar su caminar. Todo está a un pestañear. Así de cerca. Comprendan Mi prontitud, comprendan la inminencia, comprendan Mi llamado urgente ante el corto instante que les resta a ustedes vivir.

No desatiendan Mis llamados, no desprecien la paz, mantengan la paz aun en medio de ese constante agitar del mal, que les lleva a perder ese gran tesoro que es la paz.

SEAN AMOR Y MANTENGAN LA FE CUAL BANDERA, CON FIRMEZA, CON FIRMEZA. NO PUEDEN TITUBEAR EN ESTE INSTANTE. DEBEN CRECER ESPIRITUALMENTE, PORQUE EL DEMONIO Y LOS SUYOS SE ABALANZAN SOBRE EL HOMBRE CUAL BOTÍN.

Mi Iglesia perseguida sangrará, sangrará tanto que los ríos se teñirán de rojo; mas la sangre de los mártires hará resurgir Mi Iglesia.

Y VICTORIOSA, COMANDADA POR MI MADRE, SE LEVANTARÁ Y TRIUNFARÁ SOBRE TODO MAL.

¡Adelante, Pueblo Mío! ¡Adelante! Ustedes prediquen con su testimonio, con su amor.

No declinen, no declinen.

Queden en Mi paz.

Su Jesús