domingo, 2 de mayo de 2010

Reflexión dominical 25.04.10 LA PASCUA DE PABLO (Por: Monseñor José Alemany Grau)


Reflexión dominical 25.04.10


LA PASCUA DE PABLO (Por: Monseñor José Alemany Grau)

Sin ver, sin comer y sin beber.
Así comenzó la Pascua del Pablo apasionado por Cristo.
Joven, robusto, fuerte y feliz, Pablo está decidido a imitar a los grandes héroes de Israel.
Ha nacido una secta que le cae mal y decide acabar con ella. Consigue los permisos necesarios y allá va con un piquete de soldados.
En Damasco los cristianos lo esperan horrorizados por lo que se cuenta de él.
De pronto acontece lo inesperado:
Le sale al paso el enemigo al que persigue sin conocerlo.
El Resucitado en persona está delante de él y le encara:
¿Por qué me persigues?
A Pablo se le cae todo el montaje que traía.
De repente todo el Antiguo Testamento se llena de luz y se hace Nuevo.
Todo lo que Pablo conocía muy bien, cobra sentido: Dios ha cumplido las promesas y ha enviado al Mesías.
Lo tiene delante. Lo que era luz de estrella lejana, se hace oscuridad porque la luz nueva es tanta que se queda sin ver tres días.
Tampoco come ni bebe.
Como hace el derrotado de noble alcurnia, Pablo ha preguntado:
¿Qué tengo que hacer?
Se había rendido sin condiciones y Jesús le tomó la palabra.
Aquellos fueron los días más fecundos para la Iglesia primitiva.
Tres días como los que Jesús pasó en el sepulcro, porque también Pablo murió a tantas cosas del Antiguo Testamento y resucitó con Cristo a la nueva Alianza.
Tres días escrutando las Escrituras, para concluir, ¡qué ciego estuve tantos años sin descubrir que Dios ya ha cumplido todas sus promesas enviando a su Hijo único!
Y, por fin, llega la pascua de Pablo.
El santo sacerdote Ananías viene lleno de temor, esperando encontrarse un león, pero se encuentre un tímido cordero que espera el bautismo del Espíritu Santo.
Y Ananías, que posiblemente era el primero de la lista de Pablo para arrestarlo, se acerca y saluda:
"Saulo hermano, el Señor Jesús que te salió al paso en el camino, me envía para que recobres la luz...."
Y baja la luz del cielo Y Pablo recibe el Espíritu Santo con toda la fuerza de un gran Pentecostés.
Y ahora sí, recupera también la luz de sus ojos porque ya conoce el Camino que ha de seguir y que debe enseñar a todos los pueblos.
Y en adelante no se caerá nunca de los labios ni del corazón de Pablo el nombre de Jesús, "¡Mi Señor!".
¡Qué misterios tiene la gracia!
Cuando Pablo veía, andaba ciego y perseguidor de la luz y cuando quedó ciego, comenzó a ver...primero en el alma y luego aquella luz pasó también a los ojos y a la vida y al apostolado.
Sucede siempre lo mismo: los que creen ver, están ciegos de lo más importante y los que el mundo cree ciegos, son los únicos que ven.
Sí, porque sólo Jesús es la luz del mundo.
Estamos en Pascua, es el tiempo de la Luz y del Resucitado. Él debe llenar nuestra vida si queremos ser felices de verdad y para siempre.
Sólo Él nos pasó de lo viejo a lo nuevo, del Antiguo, al nuevo Testamento...de la muerte a la vida.

José Ignacio Alemany Grau, Obispo

1 comentario:

  1. HOLA AMIGOS:
    Que importante enseñanza la que nos deja la vida de San Pablo, quien tuvo un gran cambio en su vida cuando conoció verdaderamente a JESÚS y a través de ÉL a Dios.
    Es muy urgente en esta sociedad actual donde se están perdiendo los valores,que nosotros como jóvenes, dueños del futuro, busquemos y encontremos a DIOS para vivir una vida llena de amor y gratitud yasí se acaben las guerras y nuestra propia destrucción.
    Ojalá que nuestro mundo cambie algún día.Sinceramente
    ANGEL ANTONIO HUAMÁN COLUMBUS-1ºB-Nº21

    ResponderEliminar