domingo, 23 de mayo de 2010

NI SABEMOS QUE HAY UN ESPÍRITU SANTO. Por Mons.José Ignacio Alemany G.


Pablo llegó a Efeso, encontró algunos discípulos y les preguntó:
- “¿Han recibido el Espíritu Santo al abrazar la fe?
Ellos contestaron:
- “Ni siquiera hemos oído decir que haya Espíritu Santo”.
Entonces Pablo les preguntó:
- “¿Pues qué bautismo han recibido?”
Contestaron:
- “El bautismo de Juan”.
Como Juan Bautista había sido un gran evangelizador, le costó muy poco a Pablo convencerlos de que debían recibir el bautismo de Jesús.
Cuando Pablo les impuso las manos, descendió sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar.
Hay muchos católicos que tampoco saben gran cosa del Espíritu Santo.
Para muchos todo lo que se refiere al Espíritu, termina en una confusión.
Lo mismo pasa con lo que se refiere a la Santísima Trinidad: Todo se reduce a echarse la bendición y si se conversa sobre Ella, todo se confunde.
También es cierto, por otra parte, que hay grupos importantes en la Iglesia de hoy que se han hecho grandes amigos del Espíritu Santo.
Con Él adoran, cantan, baten palmas…
Aprovechemos la cercanía de Pentecostés para recordar algunas verdades importantes que nos dicen la Escritura y la Teología sobre el Espíritu Santo.
* Ante todo, sabemos que el Espíritu Santo fue quien encarnó al Verbo de Dios virginalmente en el seno de Santa María.
* El Espíritu fue conduciendo a Jesús durante toda su vida y lo ungió públicamente el día del bautismo en el Jordán.
* En la Última Cena Jesús les dijo a sus discípulos que les convenía que se fuera al cielo para enviar, desde el Padre, el Espíritu Santo. Este Espíritu será quien acompañe a la recién nacida Iglesia por los caminos de la historia, hasta la segunda venida de Jesús, cuando regrese como Juez de toda la humanidad.
Sigamos hablando del Espíritu Santo:
* El Espíritu Santo es Dios, como el Padre y el Hijo. Nos gusta recordar que los Santos Padres llamaban al Espíritu Santo la “Boca del Padre”.
Para entender esto, utilicemos una comparación humana: Así como cuando yo tengo un pensamiento lo doy a conocer a los demás mediante palabras salidas de mi boca, de la misma manera el Padre Dios nos comunica su pensamiento (que es la Segunda Persona de la Trinidad, y lo llamamos “Verbo” o “Palabra”) a través del Espíritu Santo. De ahí el nombre de “Boca del Padre”.
* Por otra parte el Espíritu Santo es Persona, una de las tres de la Trinidad Santa.
Sabemos que toda persona puede relacionarse con otras. Por consiguiente si tú eres persona y el Espíritu Santo también, tú puedes comunicarte con Él.
Pero hay que tener en cuenta que como Él es infinito y tú eres limitado, este poder comunicarse es siempre un regalo de Dios.
* También nos enseña la Escritura que el Espíritu Santo habita en nosotros como en un templo.
No olvides nunca que tú eres templo del Espíritu Santo y que lo más grande que hay en ti es el Dios que habita en lo más profundo de tu conciencia.
Aprovecha siempre esta cercanía de Dios que te llevará a la perfección.
* Ten presente, pues, que puedes adorar al Espíritu Santo, y debes hacerlo, porque es Dios y como tal recibe “una misma adoración y gloria que el Padre y el Hijo”.
Además debes tener en cuenta que Él quiere y puede ser tu Amigo. Por eso puedes hablarle en la intimidad de tu corazón ya que puedes relacionarte con Él, sin salir de ti mismo, porque Él está dentro de ti.
Finalmente, recuerda siempre que, si el Espíritu Santo quiere ser tu Amigo, debes darle tu tiempo, contarle tus cosas y ser dócil a sus inspiraciones.
¿Te gustaría fomentar la amistad con el Espíritu Santo?

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