lunes, 5 de septiembre de 2011

Homilía de Monseñor José Antonio Eguren Anselmi, Arzobispo Metropolitano, durante la Misa de Fiesta por el 50 aniversario de la Parroquia

“Muy querido P. José Guillermo, muy queridos sacerdotes concelebrantes, muy queridas religiosas. Quiero saludar cordialmente a los miembros del Consejo Pastoral, y de asuntos económicos de la Parroquia, a todos los miembros de los diversos grupos parroquiales, asociaciones laicales, movimientos eclesiales, a todos los que desempeñan algún tipo de servicio, y de esa manera con su entrega ayudan a construir la comunidad de fe, de esperanza y de amor de esta Parroquia, a todos ustedes queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús.

Hace creo, que exactamente o aproximadamente un año también visité la Parroquia del Santísimo Sacramento, para dar inicio a un año de preparación, a un año de celebración, de este jubileo, de estos 50 primeros años de peregrinar de esta Parroquia tan querida y tan dinámica apostólica y pastoralmente hablando como es la Parroquia del Santísimo Sacramento.

Démosle gracias a Dios, alabemos al Señor de quien procede todo bien, por el don de estos 50 primeros años. El Señor ha estado grande con nosotros y por eso, hoy en que se cumplen 50 años de este peregrinar, estamos alegres. Sabemos muy bien que las obras de Dios, Dios las realiza siempre buscando la cooperación de su criatura, del ser humano; buscando la cooperación de instrumentos humanos, así siempre ha sido desde la creación. Ciertamente el Señor, es el que toma la iniciativa; es el que da el primer paso; pero apela siempre a la libertad de la persona y la invita a cooperar con su iniciativa amorosa, y gracias a que a lo largo de estos 50 años muchos decidieron escuchar el llamado del Señor para hacer realidad esta Parroquia, desde la fe respondieron con generosidad; es que hoy día nuestros ojos contemplan, lo que contemplan; es hoy día que el Santísimo Sacramento, es una realidad y es una realidad que se proyecta con confianza al futuro. En primer lugar dar ciertamente gracias a Dios por los obispos que estuvieron en el origen y en el desarrollo de esta Parroquia, entre ellos: Monseñor Carlos Alberto Arce Masías, Monseñor Erasmo Hinojosa Hurtado, Monseñor Oscar Cantuarias Pastor, el Nuncio Apostólico de aquel entonces, 1961, Monseñor Rómulo Carboni, y también la presencia para muchos del recordado y siempre queridísimo Cardenal Juan Landázuri Rickets, Arzobispo de Lima y Primado del Perú. Como no reconocer y agradecer también esta noche el apoyo decidido y la generosidad del Cardenal Cushing; en cuanto vino como Legado Pontificio, al VI Congreso Eucarístico Nacional, ofreció desinteresadamente y de manera generosa el apoyo no solamente económico para hacer realidad esta Parroquia, sino de los sacerdotes de la Congregación Santiago Apóstol de la querida Arquidiócesis de Boston. Como no recordar esta noche, esos instrumentos humanos que sintiendo el llamado del Señor cooperaron con su iniciativa para hacer realidad esta Parroquia, como han sido hasta el día de hoy sus siete Párrocos; todos ellos hay que decirlo, norteamericanos, lo cual nos habla de la comunión de fe que hay en la Iglesia.

Queremos recordar esta noche con nuestra oración y nuestro cariño al Padre Pablo Diebles, al P. Thomas Daily, al P. Guillermo Pearsall, al P. Jorge Flynn, que está aquí con nosotros, al P. Perry Schiel Federico, al P. David Becherer; seguramente los aplausos aumentarán para el actual Párroco de hoy en día el Padre José Guillermo Uhen. Pero junto con ellos: Obispos, Arzobispos, Cardenales, Nuncios Apostólicos, sobre todo el reconocimiento a tantos laicos que también desde su fe cristiana y su sentido de honda pertenencia a la Iglesia vieron en el comienzo de esta obra que comenzó en el año 1961, como el pequeño grano de mostaza, la pequeña medida de levadura, vieron también esos laicos con su compromiso, con su tiempo, con su dedicación a lo largo de todos estos años, incluso hoy en día; repito de su tiempo, de su entrega de su generosidad para hacer realidad no solamente la construcción material de la Parroquia, sino sobre todo para hacer realidad la comunidad viva, porque el templo material, no es más que el símbolo y señal de esa comunidad viva; porque los creyentes somos esos ladrillos vivos, esas piedras vivas. Con la fe, la esperanza y el amor nos vamos integrando en la construcción del verdadero edificio espiritual para mayor gloria de Dios uno y trino.

Como no recordar también a los que participaron en la obra de la construcción del templo entre ellos al arquitecto Oscar Barrantes y como digo a tantísimos más, que a lo largo de estos 50 años; religiosas, laicos, con su entrega, con su trabajo esforzado han hecho posible lo que hoy vemos para lo cual, le damos ciertamente gracias al Señor.

Yo solamente quiero llamar la atención esta noche en algo que creo que es una lección para todos nosotros. Esta Parroquia surgió como fruto palpable del “VI Congreso Eucarístico Nacional”, que tuvo por sede a Piura, por eso su nombre: Santísimo Sacramento y por lo tanto llamar la atención de que todas las cosas buenas en la iglesia, siempre comienzan en la Eucaristía, donde está realmente presente Cristo, nuestro Señor. Las cosas buenas en la Iglesia comienzan de rodillas delante del Santísimo Sacramento, las cosas buenas siempre en la vida cristiana parten del Señor y se dirigen al Señor y por eso justamente tomar conciencia de que el don más grande que la Iglesia tiene es la Eucaristía, donde está Cristo mismo y Señor. La Eucaristía contiene el bien más preciado y más grande de la Iglesia, porque ahí está Cristo. Y sabemos muy bien que con Cristo todo es posible. Lo que materialmente parece imposible, los trabajos, los retos y los desafíos que sobrepasan nuestras capacidades y nuestras fuerzas humanas, con él, todo es posible. Como diría san Pablo: todo lo puedo en aquel que me conforta. Y todas las cosas que se han ido haciendo lo largo de estos años también hay que verlas en el plano Eucarístico, porque esta Parroquia ha sido y es sobre todo una Parroquia Eucarística, una Parroquia centrada en Cristo Eucaristía, una parroquia que se nutre diaria y sobre sacramentalmente de su Señor, una parroquia que adora diaria y perpetuamente al Santísimo Sacramento, es una parroquia que ha tenido y tiene ese dinamismo pastoral que a todos nos asombra. Una parroquia que geográficamente es sino la más extensa, una de las más extensas de la arquidiócesis.

Pero ahí está el comienzo de todas las cosas buenas en Dios, pero en ese Dios encarnado, en ese Dios presente, vivo, que nos comunica su vida inmortal, que nos da su amor presente, vivo, resucitado, en la Eucaristía. Por eso es que creemos hoy que lo que comenzó hace 50 años, hoy día está extendido en una geografía muy extensa de nuestra arquidiócesis. 25 Capillas, centros de culto, templos y muchísimas obras de tipo pastoral y social. Cito algunas: la casa de la mujer y menores en desamparado, el centro pastoral médico, la casa del anciano Juan Pablo II, el hospicio para enfermos terminales “Los ángeles”, ayuda a orfanatos de las congregaciones religiosas, programas asistenciales médicos variados, los programas juveniles de misioneros y de médicos misioneros, el hospicio para la rehabilitación del drogadicto, llamado “Nueva vida”, programas sociales de préstamos para agricultores, también para aquellas familias de escasos recursos económicos que añoran y desean la construcción de su casa, comedores, 16 que dan 1600 desayunos diarios a niños, programa: familia, familia. 1400 familias han sido adoptadas, por igual números de familias americanas y reciben mensualmente una gran bolsa de alimentos, como signos de solidaridad cristiana para paliar el hambre que ellos tienen, Y que decir de las donaciones que permanentemente llegan en contenedores desde los Estados Unidos, por iniciativa del Padre José Guillermo para beneficiar a tantas y a tantos pobres.

Por eso queridos hermanos, estamos alegres, estamos contentos. Pero vuelvo a subrayar, vuelvo a señalar lo mismo: todas las cosas buenas tienen su origen en la Eucaristía. Todas las cosas buenas, nuestras empresas mejor intencionadas, pueden permanecer y sostenerse en el tiempo gracias a la Eucaristía y por eso vemos justamente cómo esta comunidad ha llegado a ser lo que es, gracias a la fe y al amor de los miembros de su Parroquia y de sus sacerdotes a la eucaristía. Por eso yo les pido, con el hoy Beato Juan Pablo II, que hagan de la Eucaristía, el centro de su vida cristiana, de su vida como comunidad.

Que el asombro eucarístico despertado en ustedes hace más de 50 años, no se apague, que ese asombro eucarístico siga creciendo, ese amor por la eucaristía siga creciendo, esa adoración eucarística se siga multiplicando, mas allá de esa capilla de adoración que hay aquí en la sede, que se pueda ver en otras capillas de la Parroquia” …


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