jueves, 19 de mayo de 2011

Resumen de la Homilía - Primer día de la Novena de María Auxiliadora

Resumen de la Homilía - Primer día de la Novena

PRIMER DÍA DE NOVENA: MARÍA Y LA POBREZA DE ESPÍRITU

En un ambiente de mucha alegría y espiritualidad salesiana se dio inicio a la Novena de María Auxiliadora

En su homilía el padre José Antonio Pachas SBD, manifestó que era un honor muy grande el haber sido invitado como predicador de la Novena y lo hacía como un deber de gratitud, por los años que había pasado como alumnos de esta Casa Salesiana.

Formuló votos para que la Novena sea un motivo para encontrarnos con Jesús. Que esta Novena no sea una más, que sea diferente, que deje huella en el corazón manifestó.

Esta está Novena es un Keirot, en la que el verbo de Dios habla y Dios nos invita a ir descubriendo su voluntad para ponerla en práctica.

El Primer tema: María y la pobreza de espíritu, nos lleva al monte de las bienaventuranzas, nos invita a dejar el pecado del orgullo y la soberbia. Definiendo la soberbia el P. José Antonio manifestó que el soberbio es el que se cree superior a los demás, el que nunca pide perdón. La soberbia es la actitud que se opone a la pobreza de espíritu.

Los santos de alguna manera han tenido que luchar contra la soberbia. Nadie nace santo, los santos han nacido con grandes defectos. El descubrir en nuestro corazón actitudes de soberbia, no significa que no lleguemos a ser santos. Significa que debemos dominar esa tendencia, para que con la gracia de Dios podamos ir santificándonos.

En Jesús encontramos el primer modelo de pobreza de espíritu. No ha habido persona tan pobre de espíritu como el mismo Jesús, que siendo el hijo de Dios no hizo alarde de su condición; al contrario se rebajó hasta el extremo y se hizo hombre como nosotros y se sometió a la muerte y no cualquier muerte si no a la muerte en cruz, que era la muerte más humillante.

En San Pablo, también encontramos ejemplo de pobreza de espíritu. Él tenía muchos motivos para creerse superior. En el padre don Bosco también encontramos ejemplo de soberbia; cuando era niño y luego ya como sacerdote. Miremos a nuestra madre la Virgen María, tenía motivos para sentirse orgullosa, para vanagloriarse, ella que fue la escogida, la predestinada, sin embargo se va en busca de Isabel y se pone a su servicio.

Jesús nos invita a subir la primera grada de este monte espiritual de las bienaventuranzas. Pidamos al Señor dejar la soberbia y ser humilde, allí donde nos encontremos, en la casa, en el barrio, en el colegio, en el trabajo. Pidamos a nuestra buena Madre sacar de nuestro corazón cualquier actitud de soberbia.

Francisco Rosas Castillo

Salesiano Cooperador

No hay comentarios:

Publicar un comentario